viernes, 22 de julio de 2011

Réquiem para una tarde de viernes. (desprolija reflexión pensada para otro blog)



Miro por mi ventana y veo varias cosas. Veo una tarde fria de invierno, y veo al viento,  al que también escucho, mover las hojas de los árboles de una plaza. El gris del cielo parece imbadir el ambiente y la percepción, volviéndola confusa. Es capaz de mezclar los canales por donde esta llega: yo se que el frio se ve en el destello tímido de sol vespertino, asi como se siente en la piel que no cubre el abrigo, que se escucha en el ambiente de una tarde y se huele en el aroma a invierno.

Veo una tarde de viernes,  una tarde que creo que reconocería como tal incluso si no supiera a que dia pertenece, si me hubiera despertado tras un sueño largo de varias semanas. Es una tarde con características propias. Tal vez, probablemente, sea la estructura de mi pensamiento, la linealidad temporal, la que le da esa característica, pero la reconozco y la intento disfrutar como un momento personal.


Hay veces que siento ganas de abrigarme y salir sin más a caminar. Sin rumbo tomar el camino, el camino que sigue y sigue, ese al que le cantaba Bilbo. Otras veces tengo ganas de quedarse, de tomar un libro, una película o una canción y viajar en otro plano. La mayoria de las veces (eufemismo de "siempre" en este caso) opto por la segunda.

Y si, en un clima de reflexión asi se activa mi nostalgia, recuerdo los viernes de mi infancia. Cuando volvía de la escuela por la tarde y, si la maestra era benevolente y no habia mandado tarea, comenzaba el fin de semana. Para mi el máximo exponente del mismo era, y es, la pluripotencialidad del viernes por la tarde. Es el marco de los recuerdos más cercanos a la felicidad que tengo, cuando la vida era de más armonia, soy un tipo tranquilo.

No tengo la costumbre de salir con amigos, entonces cuando llega la noche vivo un momento de disfrute, de esos tras los cuales uno se pregunta porqué no vive más a menudo. Es simple: es sentarse al lado de la estufa a leña y pensar. Vivir en mi mente, leer o sin más viajar. Debo haber vivido miles de aventuras en barcos, haber cruzado tierras infectas de orcos vestido como uno de ellos. Sentir la oscuridad de Poe, la emoción de Dickens, la aventura de Verne, y las leyendas del Rey Arturo, Robin Hood y Frodo Nuevededos y El Anillo del destino son vivencias de fin de semana.

¿Música? Quizás... me vendría bien un blues, o algo viejo. Algo traido de las raices de la memoria del hombre, me gusta la clásica o la celta también, suelo tener mis gustos particulares en estas tardes. La mayoría de las veces no escucho pues se me dificulta: me da lástima no poder callar los ruidos de mi casa, la tele a todo volumen y sus frivolos programas que otros dias suelo mirar pero que hoy molestan. Es como si se sumaran al griterio que intento callar.

No le deberia permitir a la facultad ni a ninguna actividad humana robarme tal rato de relax, es lo que le da sentido a mi vida (entre otras cosas). Pero bueno, son cosas del madurar. Escribo acá para plasmar las sensaciones y asi reflexionar. Y también escribo porque no puedo estudiar más, las mentes se saturan.

Mañana de mañana tengo parcial, deberia estar quemandome las pestañas pero no puedo ¡Qué raros son estos viernes para mi!  Son dias frios que huelen a nostalgia y a melancolia. ¡Cómo quisiera disfrutarlos como lo hacia de más pequeño! En un dia como hoy se que hay algo no cierra. Veo a la gente caminar por las calles... Y es alli donde percibo que algo no encaja.

La gente está en clave de viernes, pero yo no. Los veo volver a sus casas cansados pero alegres, con la energia de quien hará algo que le gusta. Se juntaran con amigos o optarán por mis métodos, quien lo sabe. No interesa. Me harta saber que es un momento que me gusta mucho y no aprender a disfrutarlo.

Me pregunto por mi futuro. Cuando mi status quo desaparezca, por ejemplo dentro de veinte años ¿seguiré viviendo asi? ¿Seré más feliz? O seguiré en una versión adaptada de mi vida actual, no me quejaria si asi fuera. Pero escribo el réquiem porque siento que estos momentos se me van. No me se encontrar los tiempos, el barullo de la vida y el de mi mente me lo impiden. Mientras tanto, mientras algo me saque de ellos pero no se hallan ido del todo, yo ya comienzo a extrañar mis viernes de tarde.





miércoles, 13 de abril de 2011

Otoño.


Quizás un viejo defecto mio sea que trato de escribir cosas demasiado son complejas para lo poco que he vivido. Mis años siempre han estado reglados, y a cada etapa de mi año siempre ha correspondido la misma estación. Más allá de lo que la vida me este dando en un momento determinado hay momentos que prefiero per se. Y creanme si les digo que el otoño no es uno de ellos.

En mis años de vida el otoño siempre ha sido una estación  de lucha, una estación cuesta arriba. No la más complicada del año pero si la más relacionada con la melancolia. Las vacaciones y el verano que se van, el invierno y las clases que llegan. El otoño del hemisferio austral comienza en marzo, el mismo marzo en el que cumplo años, el mismo marzo en el que siempre arrancan las clases, el mismo marzo que se lleva el verano y no deja al triste otoño preludio del invierno. Y a pesar de que la gente me rodea creo que es cuando comienzo a sentirme más solo.

Los primeros frios vespertinos son recibidos con una sensación de perdida, extrañando el calor y las largas tardes de verano. Y para peor, pasado el equinoccio otoñal los días se acortan ostensiblemente.  No es raro que se piense como un momento en que las tinieblas comienzan a vencer a la luz pues es una perdida sensible. Yo arranque saliendo de mi casa en una fresca mañana de verano, a un mes de eso salgo en la hora fría que precede al alba  y que dará lugar a un día de clima impredecible. Yo no creo en la astrología pero aun siento una punzada de misterio cuando hablo del equinoccio y de todas las ideas conque la humanidad lo ha relacionado.  Esas historias me recuerdan las viejas culturas como los celtas de las cuales escuchaba en otros tiempos menos turbulentos en la escuela, y me encantan.

Y relacionado al misterio llega a mi mente la idea del viento, ahora comienzan los vientos del sudeste. No esas agradables brisas de verano las cuales disfruto en mis camintas y que parecen remontarme hacia los cielos, sino las frias ventiscas que preceden a las lluvias. Esas que derriban las tristes hojas de los árboles caducas las mismas que en las escuelas se usan para hacer manualidades. Esas lluvias que te despiertan aun nuevo dia o que coronan una tarde fresca y soleada. Y el color, el color se pierde, todo se vuelve amarillo y marrón las flores se van, las aves cantan menos ¿o es uno que pasa menos tiempo afuera para escucharlas? El ambiente cambia, se siente, se huele. Comienza a percibirse el olor a leña en las tardes frias, las cuales bien pueden ser precedidas por una hermosa y desubicada tarde de verano. 

Pero lo que más me llama la atención es el "cambio de aire" que siento. Me parece que la gente anda más ocupada aunque dispone del mismo tiempo, que las noticias parecen más tristes aunque lo malo no se toma vacaciones y la que gente sale menos aunque el clima no es un obstáculo. A lo mejor soy yo, a lo mejor solo me parece a mi pero siento que el cambio más grande está en la subjetividad. Ya no estamos llegando al final de un año de duro trabajo, ya no estamos disfrutando el verano como recompensa del mismo. Es el momento de ganarse el año, de tirar para adelante y no coincide con el periodo que más animos tengo pero igual hay que luchar.

Siento que mi mente está llena de obligaciones, obligaciones que el correr del año iré tachando de una lista bastante larga cuyo final es el monstruo del nivel, el examen que aun lejano se ve como inexorable destino. Yo espero que algún día esto cambie para mi, que el año correrá a la inversa o al menos que no sea dividido en estadios tan definidos: salir de esta rutina. Poder tener momentos de dicha todo el año y que la felicidad sera la variable independiente, con altibajos como todo pero presente en cualquier época y no un recuerdo de una tarde de verano.  No es tristeza lo que me genera; es inestabilidad, adaptación y nostalgia de lo que fue sumada a añoranza de lo que será. 

Por el momento pienso no denostar una estación por un simple sentimiento que me genera que lo más seguro es que esté influido por mi subjetividad y por todo lo que me generan la facultad y las obligaciones. Si escribí esto fue para mostrar como me hace sentir el otoño no como es. Ser y estar no son lo mismo en el idioma español, se que el otoño no es por si mismo triste sino que lo estoy viviendo de esa forma.  Algún día cambiará o sino me cambiaré yo,  quiero aprender a disfrutar del otoño. 

domingo, 20 de marzo de 2011

La luna.



El dia de ayer fue un sábado que comenzó temprano. A las cinco de la mañana me levanté para ir a tomar el atestado bus de los sábados. Mientras iba por la call con el desgano habitual y mirando a los seres que volvian felices de los bailes quedé asombrado por la hermosa luna que se veia en el cielo.

Maravillosa como ninguna otra que estuviera en mi memoria, esa luna destacaba entre la oscuridad de la noche y las luces de la calle. Recostada contra el enorme tanque de agua que se ve en las cercanias de mi barrio, la veia caer desde el cielo. Parecia darle un armonioso contorno a los viejos arboles que se recuestan contra el cielo nocturno, en la linea del horizonte.

Mi mente voló de alli a la luna que contemplaba Frodo en su viaje a Mordor y Pippin desde Minas Tirith.
De alli volé hacia todas las personas que estarian mirandola en ese mismo momento. Personas en momentos sombrios, personas felices que vuelven de una fiesta, personas en paises en guerra rezando por un nuevo dia, porque el amancer deberia traer siempre esperanza, y triste es cuando no lo hace.

Recordé también a las lunas de Cúneo, un pintor de mi pais. Pensé en todos los artistas en la historia de la humanidad la han contemplado regalandole sus versos, sus pinturas, sus canciones. La luna es un elemento demócratico dentro de la naturaleza, está a la vista del mundo y no une en su contemplación. 

La luna de Cúneo que llegó a mi mente...


Cuando disfrutaba de ese breve instante de excitación mental, tuve que volver a la realidad. Tenia un horario, tenia obligaciones, segui mi camino y no recuerdo si volvi a pensar en ello.  En es momento deploré amargamente no tener una cámara de fotos, pero segui mi camino sin darle demasiada relevancia. "Cosas mias" habré pensado, "debe ser la madrugada que cambia mi perspectiva, está tan grande como siempre".

Hoy me entero de que no fue solo mi imaginación: era un fenómeno astronómico. El perigeo, cuando nuestro gran satélite se ve más grande y brillante que nunca. Dicen que la última vez que ocurió fue en 1993 pero no lo recuerdo, tenia solo cuatro años. Espero contemplarla de nuevo, espero tomarla como promesa para mejorar. Espero que sea un mejor yo quien la esté mirando, que mis ojos sean más felices. Que pueda verla tomandole la mano a alguien, y tener una cámara para poder registrarlo.

Cuando vuelva no se si seguiré escribiendo este blog, espero que si, pero no lo se. Solo se que recordaré este momento, a ustedes lectores y a mi vida actual.  

Saludos.

lunes, 7 de marzo de 2011

El comentario.

Es habitual que intente describir una realidad de mi mundo interior. Llamese emoción, sentimiento, ilusión no dejo de tratar de explicitarlas con la escritura. ¿El motivo? Varios y ninguno, es algo que hago por inercia, podria decir simplemente que me sale hacerlo, pero no por eso ignoro que tiene sus ventajas. Por un lado existe una parte de mi vida que se salva del olvido, una parte de mi intelectualidad que queda guardada y al mismo tiempo a la vista de quien pase a leerla, y es en la mente de esta ignota persona donde se recrea (una suerte de inmortalidad light postmoderna). Por otra parte, encuentro gratificante la idea de que alguien se identifique con mi sensación: que otra persona en otra realidad pueda decir "A mi también me pasa eso".

No se porque me gusta eso, es solo un rasgo humano que no tengo intención de entender. Significa también la confirmación de la idea de que una intelección puede pasarse de una mente a otra por medio del lenguaje, y de que esa otra mente es capaz de reconstruir el concepto porque tiene una forma de procesarla común... humana. No todo es incertidumbre, la idea de un círculo es la misma en cualquier mente, lo mismo podría ocurrir con una emoción.

En este post no depresivo, pero si entreverado (lo que por cortesia quizá llamen profundo) trato de hacer eco de esa idea. Trato de describir una sensación, solo para ver si también está presente en el resto de la gente -bloggers en este caso, o lo que sea-. Quien se atrevió a describir a un deja vu corrió el riesgo de que lo considerasen loco pero confió en su propio juicio. Bueno, no creo que nadie me considere loco por escribir esto, solo quizá en el peor de los casos me llamen "raro". Yo intento recrear con letras lo que siento cuando veo que he recibido un comentario en mi/s blog/s.

Juro que mi corazón da un brinco, cuando veo "1 comentario". Es una sensación rapida, efimera como toda sensación. ¿Debo hacerle caso o simplemente seguir escribiendo y fingir que no me importa? Es una mezcla de alegria, nerviosismo, curiosidad, vergüenza, agradecimiento... En el global predominan absolutamente las positivas, me encanta sentir esa energia. La verguenza está porque está en mi caracter, y es de esperar que al ser yo reservado en mi vida cotidiana, también lo sea en mi blog: como sea va en franco retroceso.


Recuerdo mis primeros meses, cero comentarios y surcar el blog esperando ver algo... Porque para algo uno escribe en la web y no en un libro guardado: yo queria comentarios. Uno surca estos mares y encuentra blogs, los lee, deja su comentario y, no lo niego, a veces deja la esperanza de que lo encuentren, de que lean lo que quiere que contarle al mundo. El proceso es riquisimo, lo que uno conoce raya lo ilimitado... Hoy incrementé mi sabiduria con frases, conoci parte de Africa en boca de un viajero reciente, lei criticas de peliculas, vi peliculas basado en esas criticas, en fin al final del dia crecí... Y crecer asi me encanta, porque me olvido del ego, de esa "necesidad" de que a uno lo lean...

Llega a ser un vicio, seguir la maraña de blogs,  a veces porque coincido con un comentario, otras porque me dejo guiar por el azar. Y llego a lugares increibles. Es el paraiso democrático, la plenitud de la internet. También participo en otras comunidades, pero siento que los blogs son la mia. Aca se respeta, se sabe que todos aportan y que gracias a otros crecemos. Se saltan barreras, de Blogger Wordpress y a tantos otros. Se comparte el talento por el simple hecho de compartir, se comparten las penas, se coparten las alegrias. Hoy lei que alguien va a ser padre, y que otra persona esta triste. Y pude sentir lo que me dicen, me pude comunicar de una forma que quiza en persona no sabria o no querria.


Recuerdo también la primera vez que recibí un comentario (no es que reciba demasiados, no quiero sonar como viejo blogger experiente ni nada de eso, todo lo contrario: soy un novato compartiendo la novedad), una sensación de gran verguenza y felicidad-definitvamente no se me da bien esto de describir sensaciones-. Fue más curioso que lo que es ahora. Fue darme cuenta de que quizá habia escrito más de lo que queria contar. Comencé a bloguear en la época en que al catarsis y conté todo lo que me venia a la mente, sin filtros, mi blog era una bitácora egoista. No se parecia en nada a los acidos comentarios politicamente correctos de facebook, era la expresión de mi tristeza, de mi desazón. Hace menos de un año de ello, y siento que creci mucho desde entonces: el blog es gran protagonista en ello. Por una de tan pocas veces en mi vida pase a la acción, sin miedo, sin holgazaneria, me animé a ser yo.

A raiz de esas experiencias aprendi a adaptarme, a escribir solo lo que quiero escribir. Y creanme que el criterio de un nerd no es el mejor camino a la popularidad bloguistica, pero no me quejo. Aprendi a que no me importe tanto. Los pocos post que escribi considerando que eran creativos y de una longitud apropiada han sido exitosos. Los comentarios que llegan a ellos, son un deleite para el alma, y un orgullo para el ingenio. Es la recompensa. A veces pienso que si escribiera menos palabras y más pertinentes lograria mas posts como estos (hablo en todo momento de Las Puertas De Gondolin). Pero soy asi. Soy un sujeto que piensa demasiado.

¿Y como veo hoy la llegada de un comentario? Algo diferente a entonces. Hoy aprendi a que me lleguen al mail cualquier comentario que caiga en mi blog, y aprendi a consultar el mail por mi celular. ¡La de carreras que hago para ir a contesar cuando veo en negrita que alguien escribio en mi blog! Es como si me dijeran que mi hijo es talentoso. Hoy

Bueno, son las seis de la madrugada del lunes de mi ultima semana de vacaciones, acabo de ver una pelicula y perdi el hilo de lo que escribo. Perdón por el estilo, o la ausencia del mismo, hay partes planeadas como las que pregono arriba y otras de escritura cuasi automática: tal vez en la suma proyecten mi estado de ánimo o mi forma de pensar (un plan que se deja arrastrar por un impulso). Quiza deba dejar este post y seguirlo mañana, casi parece que cobrara vida propia,  una voz en mi interior me guia hacia ello. Otra voz la calla y me dice ¡Publica! Y me temo que le haré caso a la segunda... Sientase libre, quien lea esto, de comentar lo que siente cuando recibe un comentario (y de paso me dejan uno; je je, al fin de cuentas le alegran un instante a alguien -si el resto de la gente reacciona igual: poderosos son los comentarios, dejare montones a partir de ahora-)...

Saludos y pasenla bien...

lunes, 14 de febrero de 2011

Mal humor...

Hoy no voy a hacer mi perorata estilo victima de si el post es profundo o si es demasiado extenso. En el momento que escribo esto no se si lo voy a publicar. Es casi una escritura automática en la que solo predomina el sentimiento de la rabia. ¿Contra qué o quién? Ni idea. Contra muchas cosas que se han venido sumando de a poco en los ultimos tiempos. Hechos injustos, noticias preocupantes, erroes estúpidos que pude facilmente haber no cometido; todos han ido llegando  a mi vida y de a poco escondido en mi ser. Silenciosa e inoxerablemente me han ido excavando en lo profundo. 

Y vamos... que un dia de perros lo puede tener cualquiera.

Recien ahora  se dan el lujo de manifestarse en forma de plena negatividad. Un mal humor mezquino del que en el fondo espero deshacerme al escribir esto. Y me siento iluso por lo mismo; a lo sumo corto las hojas de la planta, sus raices siguen vivas y son profundas. Lo que verdaderamente me encantaria, y quizá me arrepienta de decirlo, es que mucha gente lo lea y lo comente. Lo admito, me encanta eso, al punto que a veces siento que necesito esa atención y me parece que en ella el que se desaparezcan mis males. Es otra esperanza estéril me temo, ¿quién sabe? no niego la pequeña descarga de alegria e intriga al ver un comentario...

Para colmo acabo de ver uno, y era spam. Si señoras y señores, mi malhumor es diez veces superior al que era cuando terminé el párrafo anterior. 

Cuando te levantas asi, ya sabes que el dia tiene que terminar lo más antes posible. Tus sentidos se agudizan, solo para traerte estímulos que te irritan más y más. Cualquier acontecimiento trivial se enlodece. Y sentis que el malhumora avanza insidioso, llevandote la vida, porque sin disfrute o tranquilidad la existencia no merece llamarse vida. De alli que cuando se la está pasando bien, uno tiene el agrado de decir ¡Esto es vida!

Un dia como hoy, sos victima del ego. Esa llama maldita cuyo gérmen es la envidia. Envidia proviene del latín in videre, que significa poner la vista en algo. ¿Dije que los sentidos se agudizan? Pues también lo hacen para mostrarte cosas que otros tienen y que a uno le encantaria tener. Paradojicamene también se nublan, o bien los sentidos o el entendimiento: no parece uno comprender, y mucho menos disfrutar lo que tiene. Eso me hace sentir que no lo merezco.

¿Quiere uno saber que tan grave es? Bueno, tengo en mi que jamás he visto una estadificación del mal humor, quizá la haya. Yo se que es grave cuando ni un libro ni otro medio de evasión habitual logran sacarla. Viendolo así es un mal crónico descompensado, no se si es justo para un libro considerarse medio de evasión: lleva implícito que se lo lee en función de una realidad desagradable.

Un dia como hoy no se evade durmiendo. Dormir solo colabora con el sentimiento de hastío. El malestar se agudiza mientras más encerrado está uno. Parece ser por alli de donde viene la clave. Ahora si, hay algo que da verdaderamente rabia: ¡Malditos sean los obstáculos que crea en mi mente el ocio, que me impiden disfrutar de mi vida! ¿Porque el ser humano, no se si todos o solo algunos, tiene esas contradicciones tan complejas?

Desde que en mi familia ocurrió Todo Lo Malo, es decir la ruina económica (siempre lo mencioné como Lisbeth Salander, aunque es un hecho infinitamente menos grave) y mis padres se han tenido que poner a trabajar como esclavos para llevar la casa, casi nada he disfrutado: siento que no lo merezco. No comprendo el orgullo que sienten al verme estudiar y avanzar en mi carrera: siento que deberia estar trabajando. Y desde luego, desconocen la fobia social que me genera que cualquier interacción con mi medio me sea de gran nerviosismo. Y si uno estudia medicina, eso es grave. Lo he manejado lo mejor que he podido, no ha sido facil.

Siento que todos los proyectos que me propongo son absurdos, dado que yo me siento absurdo. Y en medio de la tormenta interna se divisan destellos, ideas. Estos si aparecen como válidos, siento que es otro, no el anterior yo, quien los formula; un yo mejorado que admite su propio ridículo. La mente sigue con sus mil ideas al mismo tiempo, lo que hace que parezca poco probable que ella sea el origen de este discurso. No quiero hacerme el dadaista (o surrealista no recuerdo bien) que invoca a su propio Genius. Tiene que ser mi mente, esa loca incansable que en medio del torbellino se le ocurre buscar una etimologia. 

Vivo en un pais con playas hermosas, tengo todo el tiempo libre del verano, sin embargo hace más de diez años que no vacaciono. Casi la mitad de mi vida. No tendria con quien hacerlo si quisiera. Y mi pesar no surge del hastío de estar en el mismo lugar, hacer siempre lo mismo, de vivir encerrado y "solo": surge de que a pesar de todo ello "los males" siguen llegando. 

Pero tengo que prevalescer, no puedo claudicar. Mi situación no es tan grave como para desesperar, por más que mi mente asi la vea. Ahora siento que la tranquilidad vuelve a mi, de a poco pero segura. Tengo una beca que me permite estudiar, el apoyo de mi familia. Tengo que hacer que esto sea cosa de un solo dia, y renacer mañana, nuevo y entero. Por suerte lo más probable es que asi lo sea, despues de todo, es solo un mal dia.

¿Saben que? Me voy a ir a leer un libro, mis fascinantes historias de Sherlock Holmes nunca tuvieron un malhumor tan profundo contra quien competir. Y aunque no debo porque consumiré más Internet que el de la cuenta,  me voy bajar una linda película de comedia, con la esperanza de que el aire de felicidad que me suelen dejar prevalezca, aunque sea por un rato. Un saludo.

domingo, 16 de enero de 2011

La noche.

Dudé mucho si debía escribir otro post. Cada vez que entraba brevemente a ver este Blog, veia con asombro y con alegría que encontraba comentarios y seguidores en un numero cada vez mayor. Eso me hacía pensar lo mucho que puedo lograr con un clic, un ratito de lectura y un comentario, porque es lindo ver que lo que uno escribe es leído, y más aun comentado, gracias.  Entonces me preguntaba ¿Cómo un blog al que cuido tan poco logra tanto?, y no ne animaba a escribir nada, solo observaba. Mi miedo consistía es no poder estar a la altura del post precedente, de no lograr esa sinceridad, y que eso lleve a que ocurra lo del blog anterior. Y asi me mantuve estos tiempos, llevando dicha doctrina al absurdo, y no escribiendo ni en momentos oscuros que viví. Ayer, y movido por sus comentarios, decidí continuar con esta tarea.  Pensé en postear un cuento que lei hace tiempo, pero decidí dejarlo para un futuro. Así que ahora me encuentro reescribiendo este post por enésima vez, pero contento por ello.

Si hay algo que he esperado de los veranos que he vivido desde que inició la adolescencia, es encontrar el amor. De chico pensaba que era algo que se daría naturalmente, que alguien vendría a mi sin más, y hasta hoy sigo con esa noción infantil. Sin embargo han pasado muchos veranos desde entonces y sigo tan solo como siempre. Y uno aunque no se da por perdido, termina acostumbrándose a ello, lo que me sienta triste. Se preguntarán, ¿ Qué tiene que ver la noche con ello?. Bueno, la noche es mi momento privado, cual intelectual de fin de siglo pasado o escritor romántico, soy ave nocturna. Ahi existe el yo auténtico, no hay nadie que me mire. Allí me encuentro con mis sueños, mis deseos y fantasías. Allí elaboro mis planes de guerra, inicio mis empresas locas, busco conocimiento y lo encuentro, y aunque a veces lo olvido, otras veces lo recuerdo y sale en triunfo cuando lo necesito o se queda en mi mente y forma parte de mi, para mi deleite. Y lo que es más importante: en la noche siento esa falta en mi vida con mayor intensidad que nunca...

También en la noche de verano salgo al porche de mi casa y leo. Siento la brisa cálida del verano y disfruto de un buen libro, o bien dejo mi mente volar y me imagino mi vida, como me gustaría que fuese. Hasta que bajo la mirada a la plaza que queda en frente a casa, y veo por doquier en la penumbra que se me antoja tan romántica, a múltiples parejas charlando, riendo, besándose, o simplemente disfrutando de su mutua compañía, de un abrazo o una caricia. Entonces siento... ¿qué siento? no es nostalgia, no puedo añorar lo que nunca tuve. ¿Desesperanza? quizá... Siento la decepción propia del soñador cuando choca con la realidad. Pienso ¿siempre estaré de este lado? ¿Podré alguna vez vivir esa felicidad? Me lleno de esas preguntas y no encuentro las respuestas.

Para mi el año es duro, probablemente tanto como el de todos mis compañeros, pero más duro lo hace tener con quien compartirlo. Siento que es triste que la única variante a mi actividad sea llegar a casa y a lo sumo ver una película, si es que me concedo un gusto, porque a veces es tal el hastío que ni de eso siento ganas. A veces uno necesita un abrazo, una palabra, o que alguien necesite eso mismo de uno, y me duele no tenerlo. Aunque sea una vez, un momento. Me rodea gente a la que le sobra el amor y no lo valora, o simplemente gente que lo vive, lo ha vivido, y sabe que lo vivirá, y en medio de ellos me siento un niño, que se vuelve cada vez más pequeño intentando huir de la conversación. Realmente siento que los demás no se imagina lo trágico que es. Nadie siente la ausencia de lo que no le falta, porque aunque lo haya sido en pequeñas dosis, es algo que todos los que me rodean han vivido. Igual no seré el único, eso espero... Hay momentos en que todo me recuerdo al amor enfatizando mi falta, canciones, libros, peliculas, me hacen subir en sus delicias para luego dejarme en mi pozo personal, con el solo deseo de tener alguien con quien compartirlos, no pido tanto...

Volviendo un poco a lo que es mi realidad diaria, hay otra noche llegandome en un aspecto mucho más mundano: mañana de mañana voy a chequear el resultado de un exámen,  y luego de ello desearia que me animara a ir a una guardia. Lo postergué mucho tiempo, mañana es otra fecha, que me avanza como la oscuridad inexorable de Númenor... Yo estudio medicina. Fuera de la currícula, la guardia es la actividad educativa por excelencia. Pero yo aun no he concurrido a ninguna. Y tengo miedo de no animarme, y seguir repitiendo ese patrón de miedo que me ha impedido vivir experiencias y aun peor: que me ha impedido crecer.  Tampoco soy el único en eso, pero es esa experiencia la que me falta. Claro que tendre tiempo luego, pero habiendo perdido tanto, lo intento compensar usando tiempo de vacación. Si me dedico a estudiar medicina y no lo complemento con la practica, siento que no sirve, y eso me hace sentirme mediocre.

Y sentirme mediocre y sin amor es la base de mi desdicha, desde que entre a facultad hace ya cuatro años, o aun mas, desde el liceo pienso yo. Y si, lo admito, llevo pasándola mal toda mi juventud (no exactamente toda, tengo mis momentos neutrales, y hasta felices). Y me da rabia no aprovecharla. Más aun no sentirme con fuerzas para cambiarlo, porque ¿cómo explicar el conformismo cuando se aplica algo que me disgusta?, ¿seré masoquista, je? o más bien miedoso. Si soy miedoso, soy del peor tipo de miedoso que existe (peor para uno mismo), el que siente el miedo, pero no sabe bien a que.

No se si este post es lo que esperaba, siento que no, pero no se puede estar siempre en el 100, aunque no me tolero al menos no intentarlo. Al menos si refleja lo que siento cuando estoy en mis valles. Valles que se me antojan como pozos, cada vez más frecuentes. Hoy no estoy en uno, quizá por eso este post no me suena tan sentido como el anterior. Mis libros, historias y fantasías me sacan por un momento de ellos. Mientras la lluvia se retira,  en mi ventana veo que sale un tardio sol, que agoniza con un color amarillo increíble y que da lugar a otra noche, otros sueños, y a un futuro que espero traiga otros post...

Les agradece el momento, el Elfo. Namarie!

domingo, 9 de mayo de 2010

Confieso que he blogueado...

Hace tiempo que estoy deprimido, tanto que decir "estoy" me suena a poco, más bien diria que soy depresivo. Pero eso es solo una característica mia, la que más me duele en este momento. Si tuviera que agregar otras diría: raro, ciclotímico, de autoestima baja (con picos altísimos, ven? ciclotímico es la palabra), solitario, aburrido, tranquilo, profundo, fiel, tímido, etc. Y pienso incluir muchas más en este etcétera a lo largo de futuros posts. Lo que importa para el caso, es que hay veces que me siento mal y me da por escribir. No importa quien lo lea, solo necesito sacarlo. Y en otras solo se me ocurren cosas, mundos internos, ideas locas, y también las escribo, tan solo para que no mueran en mi conciencia. En el fondo adoro que alguien lo lea, y mejor aún si comenta algo, pero prefiero que sean internautas fortuitos, navegantes respetuosos que caen por obra de Internet en estas aguas, como lo he sido yo tantas veces...

Pero me estaba llendo del asunto... En un tiempo cercano,  inspirado por muchos bloggers a los que sigo y sabiéndome necesitado de expresar mis sentimientos de alguna manera, comencé unablog, al que di  forma cual órfebre con su vasija, y llegué a sentirme orgulloso de él. Pero me traicioné. Traicioné la idea central, el leiv motiv... Me empezó a importar más tener seguidores, que lo que escribía en él. Y en un principio no fue tan malo, al menos era auténtico y sabía que habia quien leia mis cosas, y que esas personas no me conocían, aparte de un par de amigas a las que "inicié" en mi causa. Pero como dicen en mi libro guia, El Señor De Los Anillos: los corazones de los hombres se corrompen, y mi ego (no un anillo) me traicionó. Yo tenía desde antes, una pequeña reputación de escritor de cosas cómicas en Facebook, es que el humor es la defensa de mi vida, y en pos de más "fama" comencé a hablar con amigos acerca de mi blog "Las Puertas De Gondolin". Al cabo, llegó un momento en que me di cuenta de que no podia escribir mis pensamientos más íntimos sin quedar en evidencia ante la gente que veo todos los dias, y créanme si les digo que mi mundo interior es prolífico tanto en depresión como en cosas variadas...

Lo que ocurre es que me da vergüenza contar cosas profundas que necesito contar. Nada grave, tan solo subproductos de mi mente que vive en soledad. A veces me gustaría no ser tan complicado. Lo que importa es que debo admitir que es algo dificil para mi como hombre, mostrar ese lado tan "sensible", a la vez depresivo y poético... Me hace sentir vulnerable, expuesto.  Todo esto es peor aún, si mis compañeros de todos los dias lo ven... Por lo mismo, pienso seguir mi otro blog: siempre hay cosas que contar, sobretodo como estudiante de medicina, pero en paralelo he decidido crear este, al cual defino cómo la expresión más sincera de mi personalidad...  Siento que quien escribe el primer blog es una versión autocensurada de mi mismo, y eso lo hace inútil, no quiero escribir cosas que no siento cuando se me da que siento tanto. Asi es que nació El Refugio Del Elfo, del que espero sea una ayuda y un soporte para mi vida... Invito a todo quien haya encontrado esto a comentar lo que opine y si quiere a leer esta pequeña historia que es mi vida...